“Los seres humanos cada vez experimentamos con mayor crudeza los efectos del distrés, una forma muy nociva de estrés que acorta nuestras vidas porque daña nuestro sistema inmunitario; merma nuestra energía porque genera en nosotros una resistencia innecesaria, y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.” Dr. Mario Alonso Puig
Seamos jóvenes o mayores hay problemas objetivamente más grandes que nosotros. Luchamos por resolver las dificultades con todas nuestras fuerzas, pero nuestro trabajo sólo nos lleva al desaliento.
En ocasiones cuanta más información obtenemos sobre una situación más claro vemos que no tenemos ninguna posibilidad de éxito.
Cuando las circunstancias que nos rodean son muy adversas llegamos a estar física y emocionalmente al límite. Nos sentimos agotados, inseguros y confundidos.
Hace unos días decía @JoseLdelCampo “no hay nada ‘más humano’ que el pedir ayuda” en su post ‘Yo sólo no puedo…’ pues ¡¡pide ayuda!!
Podemos encontrar apoyo en la familia, en amigos o conocidos, en asociaciones….
¿Te parece interesante dedicar unos momentos a pensar en tu red de apoyo?
¿Tienes claro con qué personas te puedes desahogar?
¿Sabes a quién pedir un buen consejo?
¿Recuerdas esas personas que siempre son sinceras contigo?
¿Cuál es esa película, canción, poema que te hace sentir mejor?
¿Dónde puedes pedir ayuda profesional?
¿Qué personas te cargan de energía?
¿Qué actividad te da la fuerza que necesitas en este momento?
¿Quién tiene el conocimiento que necesitas?





