“Todos podemos enojarnos, eso es fácil. Pero enojarnos con la persona correcta, en la medida justa, en el momento adecuado, por la razón pertinente y del modo apropiado – eso no es fácil” – Aristóteles
Supongo que todo el mundo sabe en que consiste la Inteligencia Emocional. Sabemos que no depende de nuestro coeficiente intelectual, ni de nuestro currículum y que es necesaria para el éxito personal y profesional. También sabemos que es útil para todos, jóvenes, estudiantes, ejecutivos, emprendedores o desempleados. Pero, ¿en qué medida somos conscientes de cuál es nuestro nivel de Inteligencia Emocional?







