Cuentan que la Factoría Disney disponía de tres despachos ubicados en lugares distantes.
El primero era un despacho sin muebles y muy luminoso en el que se trataba de poner en acción al “Yo-soñador”. En esa habitación estaba prohibida la crítica.
El segundo, era un despacho decorado al estilo actual para su época. En esta habitación Walt Disney ponía a trabajar al “Yo-realista”. En ese despacho se tenía que encontrar la forma de poner en práctica las ideas del “Yo-soñador”
Y el tercero era un despacho decorado al estilo clásico y con una cantidad de luz limitada en el







